El cuento de nunca acabar

Anoche, mientras dormías, te hice canción. Conocí a una princesa con alas en los pies, rayos en la risa y flores en el pelo Me cogió de la mano y me llevó a su reino de hadas y elfos, de grifos y dragones. Aquella noche, antes de dar las doce, me besó en los labios…

Va a ser la guerra

No quiero paz si no es contigo.Debe de ser por esoque no dejo de embarcarme en guerras,en querer marchar sobre Moscú,en no parar de recorrer el mundo. No sé si te buscoo es que huyo de mí mismo;últimamenteando algo perdido ;-(he renunciado a buscarte 😦me he acostumbrado a la guerra,al ruido sordo,al dolor rechinante. Ahora,en…

Y entonces me acordaré de ti

y pasaré la noche buscándote, buscando tus ojos y tus labios, entre miles de peces, en las redes que nos han atrapado. Y pondré a Dani Flaco para verte mejor, que sus letras me cierran la herida, buscaré en los 90 nuestras cartas y mis miedos, los rincones de postales de Chernobyl, las heridas que…

Lo siento, amigos

Lo siento amigos, pero llegaron los bárbaros. Hace tiempo acamparon a las puertas de mi vida. Veía sus tiendas, sus hogueras, sus caballos. Yo, ajeno a los intrusos, conservaba intacta la esperanza de tu risa y de tu cama, de reír y llorar, de nuevos amaneceres y callados silencios. Se acercaron los bárbaros, mi vida…

El detalle

Ellahubiera podido tener a quien hubiera querido pero en este caso el detallefueque ella no me quería a mí.

Tan poco, tan lejos

Durante mucho tiempo soñaba con besar tu espalda en la mañana. Se me olvidó pedirlo y ganó el olvido: una WhatsApp a medio escribir que quedó colgando en el precipicio de tus labios, en el abismo de mi corazón. Mienten aquellos que dicen que el tiempo lo cura todo. Mi dolor no lo cura el…

Tod@s menos tú

(le tomo prestado el primer verso a Diego Ojeda, pero cada corazón tiene una o varias chicas revolucionarias, y cada revolución sus luces, sus sombras y sus espinas) Mi chica revolucionaria no tiene perro ni gato, ni aun canario; tiene la mirada perdida cuando la miro y fuego en sus ojos cuando la toco y…

¿Duele?

Ella, a mí, me dejó una cicatriz que cruza de norte a sur, de arriba a abajo, mi corazón. A veces, en las noches en que otras mujeres visitan mi cama, la tocan, la rozan quizá por accidente; otras veces es el morbo de ese costurón que quiere contar su historia. Y preguntan: -«¿Duele?» Y…

Vuelvo

Ella me dijo «Bésame»y yo entendí «Vérsame» Claro,así se comprendeque lo nuestro,como los amores cobardes,no llegara a parte alguna. No obstante,me queda un rosario de poemasy una cicatriz en el pechoque se iluminacada vez que la recuerdo.